Torre Agbar

Situación Barcelona (España)
Cliente AGBAR Societat General d’Aigües de Barcelona, S.A.
Superficie 50.906 m²
Fecha 2005
Estado Obra finalizada
Tipología Espacios de trabajo
Colaborador Ateliers Jean Nouvel
Certificado Energético BREEAM ES
Premios
Premio internacional Highrise 2006, Deutsches Architektur Museum
Premios FAD 2006, «Premio Opinión de los Socios ArqInFad»
Future Project Prizes 2005: Premio “Oficinas”, por MIPIM & The Architectural Review
“Lo mejor de Europa – Color 2004” de Kölnmesse Ausstellungen, AIT & Intelligente Architektur
Premio Quatrium 2004, «Edificio de oficinas más innovador»
Finalista de la IXª Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo 2007
Finalista de los Premios FAD 2006
Fotografía Rafael Vargas
Equipo Fermín Vázquez, Vander Lemes, Pablo Garrido, Alexa Plasencia, Cristina Algás, Elisabeth Farrés, Doris Sewczyk, Laia Coca, Ana Stakic, Itziar Imaz, Marco Suárez, Ana Bassat, Eduard Miralles, José Alfonso Lorente, Magdalena Ostornol, Raúl Sanchez, Carme Casanovas, Cristian Zanoni, Emma Dunner, Francisco Dulanto, Gaëlle Lauxerrois, Javier López, Petros Babasikas, Takayuki Nakajima, Urtzi Grau, Manel Bermuda, Eduardo Calcerrada, Gustavo Sapiña, Jordi Cunill

La llamativa geometría de la torre de oficinas corporativas Agbar responde a la voluntad de generar un hito urbano reconocible y de fuerte personalidad, adecuado para su exposición preferente en la nueva Plaça de les Glòries, un espacio en transformación y de nueva centralidad en la ciudad de Barcelona. Sus 35 plantas y 142m de altura se distribuyen siguiendo un modelo de núcleo y perímetro exterior portantes, liberando a las plantas de apoyos intermedios. El muro exterior se “pixeliza” según una trama de módulos aproximadamente cuadrados sobre la que se disponen los huecos de ventana, configurando una “caligrafía” condicionada solamente por la acumulación puntual de tensiones estructurales, la flexibilidad de las oficinas y la radiación solar, a la que se da respuesta con una densidad de perforaciones en el muro proporcional a la insolación correspondiente a las distintas orientaciones.

El rápido crecimiento de la enigmática estructura perforada de hormigón y de su misteriosa piel sorprendió en un inicio a los barceloneses. Tras pocos años, sin embargo, el edificio ha pasado a convertirse en uno de la referencia arquitectónica contemporánea más reconocible de la ciudad, imprescindible en cualquier representación de su skyline.