Museo del Prado

Situación Madrid (España)
Cliente Museo Nacional del Prado
Superficie 7.923 m²
Fecha 2016
Estado Concurso
Typología Cultural/Educacional
Colaborador David Chipperfield Architects
Visualización b720

Con el fin de integrar el edificio del Salón de Reinos como un nuevo elemento destacado en el campus urbano del Museo Nacional del Prado, la propuesta desarrolla una serie de objetivos estratégicos:

La importancia y el carácter histórico de la sala central se resalta mediante una restauración científica, incluyendo las obras pictóricas originales, basada en la reconstrucción propuesta por Álvarez Lopera.

Las salas de exposiciones históricas en la 3ª planta, donde se propone conservar la estructura de cubierta de acero del siglo XIX, son reorganizadas con un sistema más flexible y eficaz, sirviendo como áreas de exposición temporal.

Los huecos de las escaleras existentes se reorganizan con el fin de mejorar la circulación vertical pública, proporcionando una comunicación horizontal libre en cada planta que a su vez permite diferentes configuraciones de exposición.

La planta baja aumenta el área pública destinada a los visitantes del museo, conectando el ingreso desde la nueva escalera al sur con el de la terraza existente al norte. También se crea un segundo vestíbulo en la planta sótano, que facilita el empleo de la sala multiusos para todos los eventos públicos o nocturnos.

El nuevo volumen de entrada, con una amplia escalera exterior, recupera la topografía inclinada original y se dirige formalmente hacia la Plaza Felipe IV. Este gesto adelanta la nueva entrada del edificio relacionándolo con el Casón del Buen Retiro y conectándolo a lo largo de un eje al conjunto de los edificios del Prado.

El nuevo elemento arquitectónico en la fachada sur, en sustitución de la intervención del siglo XX, destaca la accesibilidad y el carácter público del edificio y crea una fuerte relación con el exterior, conectando el museo con el espacio urbano.

La combinación de restauración y nueva arquitectura consigue al mismo tiempo fortalecer la integridad del edificio y equilibrar las dos cualidades contradictorias de un museo: la protección y la accesibilidad.