La torre se compone de planta baja, primer piso y doce niveles de plantas de oficina. Se agota el gálibo, por lo que existe la necesidad de redistribuir 400 m2, destinados a generar espacios abiertos concatenados. Para ello se parte desde un gran patio de acceso de triple altura hasta llegar a un mirador en la última planta. Los espacios abiertos se programan como terrazas que generan sombra en aquellos lados del edificio que presentan un soleamiento menos favorable (sur y oeste).
La estructura se subdivide en un sistema mixto. La parte superior del núcleo central sustenta un entramado de vigas en la cubierta, desde el cual cuelgan una serie de plantas trabajando a tracción. La otra zona está conformada por las áreas que se sostienen a través de columnas que llegan a sótano trabajando a compresión.
Finalmente, se realiza un tratamiento ornamental basado en la tradición árabe y flamenca, aplicable a muchos aspectos del diseño del edificio –moquetas, suelos y patrón de ranuras en paneles prefabricados para la fachada, entre otros elementos–, con el objetivo de dotar al edificio de una imagen global única y diferenciada.