Uno de los mayores desarrolladores de juegos móviles en el mundo necesitaba un nuevo espacio para expandir su área de trabajo. El concepto fue crear una zona significativa y representativa, donde fortalezcan las relaciones entre trabajadores y reciban agentes externos sin acceso a espacios de trabajo, los cuales por razones de espionaje deben ser protegidos de los visitantes.
La empresa sueca se caracteriza por el uso del color en sus juegos, mientras que la sede de Barcelona se propone vincular a su sitio. Esta combinación resultó en La Rambla, espacio de interacción cuyo uso de color evoca origen marítimo en un extremo (azul) y montaña en el otro (verde), incorporado en típico mosaico hidráulico relacionado con la ciudad de Barcelona.